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viernes, 27 de julio de 2012

REFLEXIONES SOBRE LA PROFESIÓN DE MÉDICO




El valor de un hombre debe ser medido
Por lo que da, no por lo que obtiene.
EINSTEIN



M.C. LIGIA GARCÍA CÁCERES.
Subdirector Académico.
Facultad de Medicina. UAEM


El comportamiento dentro del ejercicio de la medicina es cambiante, según la influencia 
personal que se le imprima a las experiencias vividas; pues, con el paso de los años, se 
acumulan vivencias que nacen de la vida misma y otras que nos enriquecen a través de 
la educación y la preparación profesional.  Todas estas experiencias modifican los
conceptos de nuestras reacciones y actitudes, marcando las diferentes etapas de nuestro 
desarrollo. El ser humano se siente satisfecho de sí mismo cuando lleva a cabo un 
trabajo creativo con el cual percibe la respuesta económica que corresponde a su 
capacidad para solventar necesidades.
Es conveniente meditar lo que significa ser médico, y formar parte de esta profesión, 
reflexionar si el hecho de ser médico nos significa llevar una vida honorable, que nos 
dignifique como personas.
Señalar las cualidades que el médico debe tener, sería una lista larga, por lo que sólo me 
concretaré a aquellas básicas que le permiten desempeñar y cumplir su misión. Cito a 
William Osler, quien esgrime que “imperturbabilidad, la ecuanimidad, y la sabiduría, 
son los pilares que habrán de sostener la vocación, apoyándonos en las habilidades y 
destrezas”. Entendiendo por vocación el llamado a ejercer una profesión.
El ejercicio de la medicina se ve cada día más expuesto a desviaciones de su concepción 
original, en donde el respeto, la prudencia y el secreto profesional constituyen entre 
otras, características esenciales en la práctica de nuestra profesión médica. Es fácil 
olvidar los principios fundamentales que deben ser el paradigma en nuestro actuar.
No se puede concebir que un médico sea solamente técnico, mero aplicador del
conocimiento, requiere de un profundo sentido  del humanismo y, sobre todo, de gran 
capacidad de decisión frente a las distintas situaciones que se van presentando. Es 
imperativo ser profesionales responsables, íntegros, con sólida formación científica y 
técnica, así como tener un irrenunciable compromiso con la vocación de servir, y con el 
objetivo de tratar de lograr la salud y el bienestar de nuestros pacientes y de la
comunidad.
Nuestro país necesita más médicos científicos que, además de saber curar “una
enfermedad”, sepan que es mejor curar a la persona enferma; que sean conscientes del 
valor de la vida humana, que la amen, la respeten y estén dispuestos a dedicar todos sus 
esfuerzos al servicio de sus semejantes, como único y verdadero sentido de su vocación 
de médicos.
La actividad médica debe estar siempre en concordancia con aquello que le da origen: la 
solicitud de ayuda expresada por quien se considera necesitado por encontrarse con un 
problema de salud. Es decir, es la respuesta a una petición de ayuda de parte del
enfermo.


http://www.uaemex.mx/fmedicina/docs/2_REFLEXIONES_SOBRE_LA_PROFESION_DE_MEDICO.pdf


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